Una empleada de 29 años en China terminó hospitalizada tras sufrir una grave lesión muscular después de que su jefe le ordenara hacer 200 sentadillas como castigo por no cumplir sus objetivos laborales.
La mujer, identificada como Yang, trabajaba desde junio como asesora financiera en una empresa de Hangzhou. El 28 de julio, su gerente le indicó que debía hacer 100 sentadillas por cada meta incumplida o pagar 50 yuanes (aproximadamente 7 dólares) para evitar la sanción. Sin dinero y temiendo perder su empleo, realizó las 200 sentadillas mientras grababa el ejercicio por orden de su superior.
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Después del esfuerzo, Yang sufrió fuertes dolores, inflamación y debilidad en las rodillas. Días más tarde, al notar que su orina se había oscurecido, acudió al hospital, donde los médicos le diagnosticaron rabdomiólisis, una afección provocada por la descomposición extrema del tejido muscular que puede afectar los riñones.
El gerente reconoció que la empresa no tiene normas formales que contemplen este tipo de castigos y admitió que sabía que podían vulnerar la legislación laboral. Yang reclama que la compañía cubra sus gastos médicos y otros perjuicios, además de una compensación total de 15.000 yuanes.
