Ucrania enfrenta una profunda crisis demográfica, con una población que se redujo más de 40 % desde su independencia en 1991. El país pasó de casi 52 millones de habitantes a una cifra que distintas estimaciones sitúan entre 22 y 29 millones, mientras la guerra, la emigración y la caída de la natalidad aceleran el descenso.
El deterioro demográfico comenzó antes del conflicto actual, impulsado por la baja fecundidad, la elevada mortalidad, la emigración y la crisis económica posterior a la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, la escalada militar desde 2022 provocó un éxodo masivo. Según datos citados en el informe, millones de ucranianos buscaron refugio en otros países, principalmente en Rusia y la Unión Europea, con mujeres y niños entre los principales grupos desplazados.
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La salida de población en edad laboral agrava el problema. Ucrania enfrenta un creciente desequilibrio entre trabajadores y pensionistas, mientras la reducción de nacimientos limita la renovación de la fuerza laboral. Además, la incertidumbre sobre el regreso de los refugiados dificulta cualquier recuperación demográfica rápida, incluso si terminan las hostilidades.
Las proyecciones de Naciones Unidas anticipan un escenario aún más crítico: la población ucraniana podría caer a unos 32,2 millones en 2050 y a 15,3 millones en 2100. La guerra ha acelerado tendencias que el país arrastra desde hace décadas y plantea un desafío de largo plazo para su economía, sistema de pensiones y capacidad para sostener su población.
