Estados Unidos y Canadá rompieron el acuerdo comercial que negociaban, en una escalada que eleva las tensiones económicas entre ambos países. Washington acusó a Ottawa de modificar las condiciones pactadas y anunció nuevas medidas arancelarias contra las importaciones canadienses.
El vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, criticó las políticas comerciales de Canadá y acusó al Gobierno de Ottawa de favorecer el ingreso de productos chinos al mercado norteamericano. Vance sostuvo que Canadá ofrece mejores condiciones a las mercancías procedentes de China que a los productos de trabajadores estadounidenses.
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El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, confirmó el fracaso de las negociaciones y afirmó que Canadá presentó nuevas exigencias pese a recibir la oferta que Washington consideraba más favorable. La ruptura ocurrió después de que Donald Trump anunciara un arancel adicional del 50 % a las importaciones canadienses.
El quiebre amenaza con profundizar las tensiones comerciales y afectar sectores vinculados al intercambio entre ambos países. La disputa también refuerza la política proteccionista de Washington y genera incertidumbre sobre el futuro de la integración económica de América del Norte.
