Más de 500 trabajadores perdieron sus empleos recientemente en distintas provincias argentinas, principalmente en los sectores tecnológico, textil y alimentario, en un contexto de creciente presión sobre los gobiernos provinciales.
La informalidad laboral alcanza el 44,2 % a nivel nacional, mientras se deterioran la subocupación y el empleo juvenil. El caso más crítico se registra en Tierra del Fuego, donde Grupo Mirgor desvinculó a cerca de 300 operarios en Río Grande.
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Tras las protestas de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el gobernador Gustavo Melella dictó una conciliación obligatoria por 15 días y cuestionó el impacto de la caída del consumo y la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
En Mendoza, Unilever cerró definitivamente su planta de deshidratados en Guaymallén, dejando otros 60 trabajadores sin empleo. Paralelamente, distintas encuestas reflejan un fuerte deterioro de la imagen de Milei: la desaprobación alcanza hasta el 64,8 %, con niveles especialmente elevados entre los jóvenes de 16 a 24 años (76,9 %) y de 25 a 34 años (71,9 %).
El malestar juvenil también se expresa en movilizaciones contra las políticas de ajuste y la reforma laboral, además de pronunciamientos de figuras públicas bajo la consigna «La patria no se vende». En este escenario, el gobernador bonaerense Axel Kicillof prevé lanzar el 22 de agosto, en Villa Ballester, la rama juvenil del Movimiento Derecho al Futuro, con el objetivo de disputar políticamente el respaldo de las nuevas generaciones.
