Expertos advierten que el aumento de las temperaturas y la sequía prolongada están agravando la crisis ambiental en Europa, elevando los riesgos para las reservas de agua y los ecosistemas del continente.
La ola de calor que afecta a varias regiones europeas, con temperaturas superiores a los 44 grados centígrados, ha acelerado la pérdida de humedad en suelos, ríos y zonas agrícolas, creando condiciones favorables para la propagación de incendios forestales.
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Países como España, Italia y Francia enfrentan una de las mayores afectaciones, con miles de hectáreas destruidas por el fuego, evacuaciones de comunidades y daños en áreas productivas e infraestructura.
Especialistas señalan que el calor extremo y la reducción de lluvias están profundizando el déficit hídrico en Europa, una situación que amenaza la disponibilidad de agua, la agricultura y la estabilidad ambiental de la región.
