Millones de personas llegaron a Teherán para rendir homenaje al fallecido líder supremo Alí Jameneí, quien murió en un ataque aéreo estadounidense-israelí en febrero.
Los actos de duelo comenzaron el 3 de julio y concluirán el 9 cuando el ayatolá será enterrado en su ciudad natal de Mashad.
Al país persa también acudieron delegaciones de Rusia, China, India, Irak, Pakistán, Turquía y otros Estados.
Rusia estuvo representada en Teherán por el vicepresidente de su Consejo de Seguridad, Dmitri Medvédev, quien enfatizó que la muerte del ayatolá ha unido a la sociedad de Irán.
“Este dolor ha unido al pueblo iraní, que no cedió ante la presión organizada por EE.UU. y otros países que se sumaron. Resistió en esta lucha y, estoy seguro, al final vencerá”, agregó el alto funcionario ruso.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Islámica expresó en un comunicado que la participación de millones de hombres y mujeres de todo el planeta en la despedida del dirigente.
“Ha mostrado una vez más al mundo la grandeza de Irán, el esplendor de su poder y su autoridad nacional”.
La Cancillería manifestó su agradecimiento a todos los invitados extranjeros que, “a pesar de las presiones y amenazas, se mantuvieron del lado correcto de la historia.
Esto al asistir al funeral del dirigente y “rendir homenaje a la verdad y la justicia.
