El líder y presidente de la República Popular Democrática de Corea (RPDC), Kim Jong-un, destacó que las políticas de Estados Unidos y el incremento de su capacidad militar exigen que se perfeccione sus armamentos y equipos bélicos.
Kim Jong-un ordenó continuar sin pausa el trabajo de aumentar los activos de defensa “con el objetivo de alcanzar un nivel que pueda superar al mundo”.
De igual manera, acelerar la construcción de un crucero estratégico de misiles de 10 mil toneladas e intensificar el desarrollo de armas convencionales de gran potencia.
En su discurso de clausura, el mandatario reafirmó la postura firme de acelerar el fortalecimiento de la defensa nacional y señaló que Estados Unidos y Corea del Sur han extremado la tensión en la península.
Esta tensión con “ejercicios militares y actividades de espionaje” dirigidos contra su país, incluso impulsando la dotación de submarinos nucleares para Seúl.
