Un equipo internacional de investigadores confirmó que dormir muy pocas horas p demasiadas, acelera el envejecimiento del cerebro, el corazón, los pulmones y el sistema inmunológico
A través de un análisis de medio millón de participantes del Biobanco del Reino Unidos entre las edades de 37 a 84 años, se identificó la duración óptima del sueño.
Los resultados revelaron que tanto el sueño corto (menos de 6 horas) como el sueño largo (más de 8 horas) se asociaron con un envejecimiento más acelerado.
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En cambio, quienes duermen entre 6,4 y 7,8 horas diarias muestran el ritmo de envejecimiento más lento. No obstante, los autores advierten que esto no significa que la duración del sueño por sí sola cause que los órganos envejezcan más rápido, pero sí sugiere que tanto el insomnio como el exceso de horas en la cama pueden ser marcadores de una peor salud general.
El sueño corto se asoció con episodios depresivos, ansiedad, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión y problemas cardíacos. Además, el sueño corto y el largo aumenta la depresión en personas mayores.
