El feligrés Milciades Mercado Ocampos llegó a la Parroquia Sagrados Corazones de Jesús y María – Pdte. Franco con dobles intenciones, al parecer; aunque se confesó, cometió un pecado más y es que robó en la propia casa de Dios.
Milciades se encontraba haciendo fila frente al confesionario, esperando su turno para dialogar con el sacerdote. Pero justamente las cámaras de videoseguridad captaron el preciso instante en que desvió su atención hacia el despacho parroquial, justo donde el padre había dejado su teléfono celular.
El sujeto aprovechó para ingresar de manera discreta a hurtar el aparato tecnológico y salió corriendo inmediatamente sin levantar sospechas hacia una motocicleta con la que huyó y terminó por alejarse del sitio.
El párroco afectado, Juan Pablino González Báez, al notar que su dispositivo móvil no se encontraba donde lo había dejado, acudió a las autoridades con las grabaciones para interponer la denuncia.
Aunque el feligrés pensó que se había salido con la suya, con ayuda de dicha evidencia y el ágil operativo de los agentes policiales, lograron capturarlo en el barrio de San Roque, en las inmediaciones de un club deportivo y, además, se logró recuperar el celular sustraído del sacerdote.
