El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, aseguró que su país mantiene su disposición al diálogo, aunque advirtió que no aceptará presiones externas ni intentos de imponer condiciones que equivalgan a una rendición.
Aclaró que Irán no busca la guerra ni la inestabilidad y reiteró que apuesta por la cooperación y el entendimiento mutuo con otros países.
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El mandatario iraní enfatizó que cualquier intento de forzar al país a capitular está “condenado al fracaso” y que la población iraní no lo aceptará.
Asimismo, calificó como “doble rasero” en el sistema internacional, cuestionando la legitimidad de las acciones militares contra Irán y planteó interrogantes sobre los ataques dirigidos contra civiles, infraestructuras esenciales como hospitales y escuelas, así como contra figuras académicas y menores, señalando que tales acciones contradicen los principios del derecho internacional.
El mandatario concluyó que ninguna potencia será capaz de someter a la nación iraní, reafirmando la postura de resistencia frente a las presiones externas.
