Luego de casi dos años de batalla en los tribunales para acceder a la eutanasia, un derecho que la justicia le había reconocido hasta en cinco ocasiones, falleció la joven española Noelia Castillo, de 25 años.
Falleció en el Hospital de Sant Camil, ubicado en Sant Pere de Ribes, en la comarca de Garraf (Cataluña), donde había estado recluida en estos últimos meses.
Aunque falleció sola, como lo había solicitado, antes de su deceso, estuvo acompañada por sus padres, sus hermanas, su abuela materna y una religiosa. El padre de Castillo, el principal adversario de su decisión estuvo representado por la organización ultraderechista Abogados Cristianos, que argumentó en los tribunales que el estado mental de la joven la imposibilitaba para estar en condiciones de tomar esa decisión por sí misma.
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A las afueras de la institución de salud, se apostaron miembros de esa organización conservadora, quienes gritaban consignas en rechazo a la determinación de la joven. La manifestación la custodió Mozos de Escuadra, la policía autonómica catalana, que en varias oportunidades pidió hacer silencio.
Castillo, que padecía trastorno límite de la personalidad, fue víctima de una agresión sexual múltiple en un centro de menores donde fue llevada luego de que sus padres perdieran su custodia. Tras ese evento, en octubre de 2022 intentó quitarse la vida lanzándose desde un quinto piso. La caída le causó una lesión medular irreversible, paraplejía, fuertes dolores neuropáticos e incontinencia. La joven usaba silla de ruedas y tenía una discapacidad de 74 %.
