El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pidió la apertura inmediata del estrecho de Ormuz y la protección de las infraestructuras energéticas de Oriente Medio, advirtiendo sobre la gravedad de la situación.
Sánchez afirmó que una escalada del conflicto podría generar una crisis energética global de largo plazo. Asimismo explicó las medidas económicas aprobadas para enfrentar las consecuencias de la guerra desatada por el ataque militar de EE.UU. e Israel contra Irán. Señaló que el conflicto le costará a España 5.000 millones de euros, recursos que no podrán destinarse a becas o sanidad.
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El presidente español manifestó su preocupación por el rumbo de la situación internacional y criticó las decisiones de ciertos gobiernos, subrayando que “el mundo no debería pagar las consecuencias de esta guerra”. Su postura contrasta con la de la Administración de Donald Trump y ha generado tensiones diplomáticas.
Desde el inicio del conflicto, más de 1.300 civiles han muerto y 18.000 resultaron heridos en Irán, mientras Teherán ha respondido con ataques de misiles y drones contra objetivos en Israel y bases estadounidenses. El bloqueo casi total del estrecho de Ormuz ha elevado los precios del petróleo y del gas, afectando el mercado energético mundial.
