David Rush, conocido por haber batido múltiples récords mundiales y su hijo de nueve años, Jeremy, han logrado inscribir sus nombres en el Libro Guinness de los Récords.
En esta ocasión, el desafío consistió en preparar un sándwich en el menor tiempo posible bajo condiciones excepcionales.
Consistía en que un integrante del equipo debía tener los ojos vendados mientras el otro dirigía la operación sin utilizar sus propias manos.
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El dúo completó el ensamblaje de un sándwich de jamón, queso, mantequilla y tomate en 36,5 segundos, superando con éxito la marca anterior de 40,17 segundos.
Para alcanzar este nivel de eficiencia, David Rush tuvo que confiar plenamente en las instrucciones verbales de su hijo.
David ejecutaba los movimientos con los ojos vendados, Jeremy actuaba como sus «ojos», guiando cada acción para asegurar que los ingredientes se colocaran correctamente.
