La alarmante concentración de pesticidas en los ríos de Brasil ha encendido las preocupaciones entre las autoridades, quienes han advertido a la población sobre los peligros de entrar en contacto con las aguas contaminadas.
El pasado fin de semana, el colapso de un puente que conectaba los pueblos de Estreito (MA) y Aguiarnópolis provocó la caída de dos camiones que transportaban productos químicos, incluidos herbicidas y ácido sulfúrico.

El incidente llevó al gobierno federal a realizar un análisis para evaluar la calidad del río Tocantins.
Aunque los análisis preliminares indicaron que los productos químicos no llegaron a contaminar el agua debido a que los contenedores no se rompieron, los datos del Sistema de Información de Vigilancia de la Calidad del Agua (Sisagua), obtenidos en pruebas realizadas hace dos años, revelaron la presencia de un compuesto considerado normal en el río.
Este compuesto es el mismo utilizado en el “Agente Naranja”, un herbicida extremadamente tóxico empleado por Estados Unidos durante la Guerra de Vietnam.

Este hallazgo ha generado inquietud debido a la flexibilidad de Brasil en el uso de pesticidas, especialmente en comparación con los estrictos límites establecidos por la Unión Europea (UE).
La geógrafa y académica Larissa Bombardi, quien ha investigado esta problemática, es objeto de amenazas tras publicar estudios que denuncian la situación.
«Cuando veo que el residuo de malatión en Brasil es 400 veces superior al límite autorizado en la Unión Europea, me siento obligada a pensar que, en el contexto de las relaciones internacionales, la población brasileña, latinoamericana y africana es considerada infrahumana», expresó Bombard.