Opinión: 07/09/2017

El Vivero de la Unidad Centroamericana

Autor: Edwin Sanchez

Siembra histórica. Tres pueblos, tres naciones, tres presidentes han decidido hacer del Golfo de Fonseca, el Vivero de la Unidad Centroamericana.

El Salvador, Honduras y Nicaragua firman y confirman su vocación por la paz, en una época de muros, de desencuentros, de ladridos en vez de diálogos, de misiles con tecnologías de punta estúpida que acechan a la estadounidense isla de Guam y ponen en peligro a la humanidad.

Ah, pero no se trata de una paz ceñida al deficiente concepto de los diccionarios: “Ausencia de la guerra”. Una paz que depende de los gatillos en reposo es de mala factura.

De ahí que valgan tanto las palabras de la Vicepresidenta de la República, Rosario Murillo, pronunciadas exactamente en el 38 aniversario del Ejército Nacional, por la impronta civil de la paz con calidad que revelan, máxime cuando se instala por encima de cualquier agenda:

“Sabemos que la paz está fundamentada en que las personas, las familias, las comunidades nos sintamos viviendo materialmente mejor. Que se promueva lo que las familias demandan, más trabajo”.
Este espíritu, contenido en los Acuerdos que conciben el Golfo “Zona de Paz, Desarrollo Sostenible y Seguridad”, le dan un superior significado a la precaria definición académica.

Sí, esa es la paz que vale la pena, la que se vuelve tangible en la economía de los hogares, en este caso, de los moradores humildes que comparten las mismas aguas y los mismos sueños, y donde también deben bogar los empresarios, pequeños y grandes.

El presidente Daniel Ortega lo dijo: este es un “Proyecto donde fácilmente caben inversiones de cualquier Región del Planeta. Una Zona para el Desarrollo, para el Combate a la Pobreza, para el Bienestar de las Familias…”.

El mandatario cuscatleco, Salvador Sánchez Cerén, al comprobar los resultados de los Nuevos Tiempos de inclusión nicaragüense que han empujado la economía, instó:

“Creo que el sector empresarial nicaragüense puede también jugar un papel en todo este proceso, con El Salvador, con Honduras, de motivar, de incentivar al sector privado a que se integre también a este esfuerzo”.

Un país mejor pensado

El Golfo es, además, un Vivero de plantaciones venideras. La misma Declaración es la articulación de lo que Rubén Darío llamó “vigores dispersos”, para el beneficio focal del área que expandirá, como producto preciado, la armonía ístmica.

Con las pretenciosas recetas ideológicas de la “felicidad colectiva” en el siglo XX, con los llamados “instrumentos de análisis científicos” que demostraron su notable eficacia en descalabrar económica, social y espiritualmente sociedades enteras, Managua nunca hubiese sido ni sede ni impulsora de este gran salto en dirección a la Unión Centroamericana.

La alianza Gobierno-Empresarios-Trabajadores ha contribuido –aunque los técnicos y políticos de administraciones anteriores no lo reconozcan– a liberar la economía de los rígidos y estrechos contornos provincianos del siglo XIX.

Se han ampliado los rubros y su canasta exportadora, al punto que hoy se habla en castellano lo que era un balbuceo desconocido hace una década: estamos en una nueva etapa, la del valor agregado y la necesidad de la marca-país.

Esta política del Sandinismo liderado por el comandante Daniel Ortega y la escritora Rosario Murillo, es fruto del pensamiento vivo del general Augusto C. Sandino.

Si vemos el triste pasado, cuando Nicaragua celebró la Constituyente separatista de la Federación de Estados de Centroamérica, que se hizo efectiva con la declaración del 30 de abril de 1838, ahí nomás aconteció un suceso terrible. Si hay quienes pueden atribuírselo a la “casualidad”, otros percibirán en su desenlace todas las trazas de un castigo que no es de este mundo:

“Casi simultáneamente con la separación de Nicaragua de la federación se dio la desmembración –que resultaría definitiva– de la Provincia de Guanacaste: el 20 de diciembre de 1838…” (Gobernantes de Nicaragua, Aldo Díaz, p.29). 
¿Acaso no podríamos ver en este deplorable capítulo de la Historia Nacional una advertencia?

Cancún

El Plan Maestro del Golfo –una contribución fundamental del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)– contiene “el Proyecto del Ferry Puerto La Unión-Puerto Corinto, el Transbordador La Unión-Potosí, ampliándose hacia Amapala y San Lorenzo; así como el desarrollo e implementación de una Zona de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), y ejecutar las acciones necesarias para convertir dicha Región en una Zona de Libre Comercio y Turismo Sostenible”.

Para el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, es muy claro el mensaje que mandan a las naciones: “¡Que Unidos somos más Fuertes!”.

El Golfo está más cerca del elocuente ejemplo de visión, llamado Cancún, a casi mil 400 kilómetros, mientras se aleja a mil 700 kilómetros de México D.F. Era un remoto lugar, con su selva a como la dejó el diluvio y pescadores artesanales que no aparecían en la cartografía de nadie, hasta que en 1971 el presidente Luis Echeverría Álvarez decidió que no solo de Acapulco viven las Marías Bonitas y los turistas.

El 10 de agosto el Presidente rubricó el decreto que “declara de interés público la planeación y desarrollo turístico, habitacional, recreativo y de actividades conexas en terrenos de la Isla Cancún, y los aledaños de la costa del Territorio de Quintana Roo”. Hoy es el mayor destino turístico que proyecta mundialmente a México.

Dios da a los hombres y las mujeres la oportunidad de construir milagros. El comandante Ortega, hablando quizás por sus experiencias, visualizó: “los pesimistas dirán que eso es un Sueño imposible, los optimistas dirán, y sobre todo los Pobladores del Golfo dirán, que hoy más que nunca es un Sueño posible”. 

Cuando las voluntades se unen con un noble propósito, la simple existencia se gradúa de vida.