Opinión: 06/02/2017

Invocan espíritus de McCarthy y Goebbels contra Nicaragua

Autor: Radio Nicaragua

Edwin Sánchez

Frustrados por no conseguir el favor del pueblo, la derecha radical se mantiene ocupada en provocar el mayor daño posible a la imagen de Nicaragua, recurriendo a la vetusta fórmula de la mentira para fabricar y exportar sus “verdades” para el consumo internacional.

Son los mismos que proporcionan la materia prima para que se elaboren “informes” sobre el país, pero desde su autocrática visión que desvirtúa los hechos, exagera sucesos aislados y trata de descomponer la realidad en la que se desenvuelve, en paz y seguridad, la sociedad.

Al final, quieren castigar al mismo pueblo que precisamente por no ser dado a las mañas ni a las patrañas –como lo han denigrado los intelectuales conservadores– no se rebaja a ser rebaño del engaño. De ahí que rechace sus provocatorias disfrazadas de convocatorias.

La “crisis política” de Nicaragua que los hiperderechistas dicen que existe es la de sus tantos egos dispersos que no les permiten siquiera agruparse bajo un estandarte. El colmo es que sus analistas culpan, ridículamente, al Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de motivar estas divisiones constantes.

Una prueba de que a los nicaragüenses les desagradan las artimañas de estos políticos es que las distintas empresas encuestadoras han corroborado en el terreno que la oposición radical “goza” de un 3-2% de simpatía popular.

Los extremistas no aceptan su ínfima condición de siglas deshabitadas con las que arman y desarman coaliciones y unidades efímeras.

Ante semejante fracaso lanzan su cacería de brujas contra todos los que no se pliegan a su agenda, como es el caso de tramar una matriz de desprestigio contra la empresa privada por participar del modelo de alianzas, diálogo y consensos con el gobierno y los trabajadores.

Representantes de esta derecha han dado voces desde 2016 que “nosotros vamos a hacer lobby en América Latina, Europa y Estados Unidos para seguir denunciando que Daniel Ortega ha cerrado los espacios democráticos en Nicaragua”.

El acuse de recibo no tardó mucho. Carlos Ponce, director para América Latina de Freedom, confesó contar con “información interna del país”: “En el caso de Nicaragua lo que nos da la evaluación de algunos informes que nos llegaron de Nicaragua es que la empresa privada está coaptada y muy relacionada con el ejecutivo lo cual hace un ambiente donde las libertades económicas tampoco son las más desarrolladas”.

El catálogo de supercherías incluye la monserga de que el gobierno “silencia a periodistas”, agregándole “académicos”, pero no menciona para nada que medios opositores gozan de irrestricta libertad para publicar lo que les venga en gana; los oyentes tienen micrófono abierto, los políticos que siguen la línea editorial del medio gozan del “corre video” o los grandes titulares, columnas y fotos.

Las universidades en vez de ser cerradas proliferan, algunas en desmedro de la calidad académica que es el peligro real y objetivo: el ofrecimiento de carreras sobresaturadas que no se corresponde con lo que urge el país para su desarrollo.

Otro infundio es sobre los partidos “que han sido perseguidos por los tribunales”. El parcializado “informe” omite la litis interna –muy particular de una agrupación política– que fue dirimida, a petición de las partes, por la Corte. Esto es parte de la envenenada intención de difundir que todos los partidos son acosados por el Poder Judicial.

Insidias

Hay más insidias, pero la peor es que “la población está pidiendo vivir en libertad”. Y que todo esto debería “ser considerados también dentro de una estrategia para sacar a Nicaragua de la crisis política y de derechos humanos que se encuentra”.

Cómo un país redactado así por gente que no distingue lo real de lo imaginario puede presentar estas evidencias bajo el nicaragüense sol de encendidos oros darianos: las playas se vieron muy concurridas durante las vacaciones; 50 mil personas recibió, semanalmente, la cuarta etapa del Paseo Xolotlán inaugurado en diciembre, sin incluir las otras instalaciones que han recuperado el casco histórico de Managua.

El mercado experimentó un movimiento récord en las navidades, al punto que las ventas del año 2016 alcanzaron US$2,065 millones en el comercio formal, testimonió Rosendo Mayorga, presidente de la Cámara Nicaragüense de Comercio.

Además, del 21 de diciembre al primero de enero ingresaron, entre nicaragüenses y extranjeros, casi 140 mil ciudadanos, mientras en el mismo periodo 2015 entraron 127 mil 608. ¿A quién se le ocurre ir a meterse a un “campo de concentración”?

Por si fuera poco, un estudio subraya que el 70.5% de la ciudadanía ve fortalecida la democracia; el 13.1% la percibe debilitada (M&R, enero 2017).

La hiperderecha ha rubricado una de las mayúsculas falsificaciones que “enriquecen” los embustes: “‘Nosotros hemos calculado del 70% al 80% de abstención de acuerdo con informes preliminares’, afirmó el opositor Frente Amplio por la Democracia (FAD)”.

Sin embargo, padrón en mano, con el 99.8% de los votos contabilizados, el árbitro de los sufragios indicó que la participación ciudadana alcanzó el 68.2%. La abstención la cifró en 31.8 %.

La fracción conservadora que no acepta estos números intenta embaucar al mundo con la oficiosa asistencia de ciertos organismos y una prensa adicta a la distorsión para sentenciar a Nicaragua con un bloqueo económico. Así, según su amañada “Observación Electoral”, llevada a cabo con la infaltable “metodología del bolsazo”, de cada 10 nicaragüenses 2 fueron a las Juntas Receptoras de Votos.

CID Gallup acaba de detallar que el 63% de los encuestados confirmó haber votado en los comicios y el 37% dijo que “no votó”.

Estos datos, sin padrón en mano, al menos provienen de una muestra de 1,204 hogares de todo el país, entrevistándose a una persona por familia.

Cabe señalar que la minoría radical ni siquiera presentó sus “investigaciones” para darle una apariencia de veracidad a sus tendenciosas inexactitudes.

Pero para causar daño a la reputación de alguien o a un país entero basta con la infamia. Si no, ¿por qué invocar con delirante entusiasmo los espíritus infernales de dos Joseph contra Nicaragua: McCarthy y Goebbels?

Ni Estados Unidos, ni Inglaterra, ni Alemania han pagado un precio tan alto, a lo largo de su Historia, solo por ser repúblicas soberanas.

Nicaragua no será el Paraíso, ¿qué país de este siglo XXI lo es?, pero tampoco contribuye, como quisieran hacer creer sus detractores, a la desdicha del planeta. Todo lo contrario: es una valiosa parcela de la paz en el mundo.